He estado escribiendo toda la tarde por un trabajo de narración. El trabajo me gustaba debo admitir por que era escribir sobre Saiko. Osea, ese no era el trabajo pero yo elegí ese tema.
Saiko y su último concierto. Vaya cantidad de emociones que me llevé ese día. (Una pelusa está volando sobre mi nariz). Fue una presentación demasiado buena (todo la información que aquí se lea es subjetiva) para poder olvidarla. La verdad es que no sé si quiera seguir escribiendo de eso xD si escribí toda la tarde de Denisse Malebrán y su despedida. "Me dormiré mirandote..."
Espero que ahora tenga una mejor nota ya que con mi profe sacarse buenas notas es bien díficil, pero vamos que se puede. Vamos que se puede como el Colo mañana sisisisisi. No es imposible pero muy complicado. Tengo fe tengo fe. Estoy hablando puras incoherencias y en verdad no sé para que escribo. Es como la corriente de la conciencia pero con puntuación. Y bah, bajé una canción de Saiko y me salió algo como Miguel Bosé ajajajajja qué onda. Y también baje Dulce, la letra es bien buena. Es como un himno de repente. De mucha gente...me incluyo.
Hay veces en que todo sale terriblemente mal. Es como cuando uno piensa y se dice a si mismo, Mismo: no puede pasar nada más malo. Y requete PLAM que vuelven a pasar cosas malas. Y se acumulan y puffffffffffffffffffff uno explota. Es peor cuando tienes mucho tiempo para pensar, como dijo la Capa el otro día ( y la cito para no tener problemas de derechos de autor) "Pensar es dañino para la salud".
No sé si estoy para grandes filosofias hoy, ni nunca. O si... Freud ya me tiene un poco traumada con los caminos a la felicidad, y en verdad, muchos autores dicen lo mismo, como Sartre, que la felicidad es inalcanzable.
Qué crees tú? Lo que yo creo, por hoy, me lo dejo para mí.
martes, mayo 08, 2007
martes, abril 10, 2007
La importancia de una lámpara de velador
Puede ser una lámpara antigua, de esas que valen menos de 5 lucas,una que te hayan regalado para navidad hace como mil años o de las típicas que se ven en el homecenter.
Sea como sea y de donde provenga, son ultra necesarias. Se apaga la luz gigantosa de arriba y prendes la pequeña. Es como decir que te vas a acostar luego pero NO, aún sigues vivo en la batalla contra el sueño. La luz está encendida y sacas tus fotocopias, tus libros, lo que sea que tengas que estudiar o leer para el día que sigue. Es fácil de usar, regularmente es un botón llamado interruptor que está incertado en el mismo artefacto o en el cable que da al enchufe, lo que le da vida.
La mía era blanca. Nunca le pusé nombre como suelo hacer con muchas cosas cotidianas y de mi vida, quizás debí darle una identificación para que no muriera como N.N. Tiene en un fierrito colgado a Victor, un semi peluche que no sé si es conejo u otro animal, uno de esos que venden en unas tiendas llenas de peluches ultra baratos en Irarrazabal. También mi pobre lámpara tiene un collar pascuence hecho con papel crepé que se lo robé a la Vale una vez cuando ya me había cambiado de colegio. Puff que tiene historia.
En fin. La cosa es que un día toqué el interruptor y pum que no prende. ¿Qué se ha creído esta barsa?. Y no. No era el enchufe que estaba mal puesto ni nada estrafalario que interrumpiera la corriente. Su hora había llegado y ni adiós me dijo. Mínimo un apagón delicado, suavecito para que yo me quedara dormida con ella. Me abandono así sin decir nada, y la testigo de tantas lecturas, secretos y escritos en ese cuaderno que nadie lee...se me fue.
Ahora no me queda otra que levantarme antes de dormir para ir a apagar la luz grande. Mucho gasto de energía. Quisiera tener un control remoto para apagarla desde mi cama, por que otra lámpara de velador.. no lo sé.
jueves, noviembre 09, 2006

Y ha comenzado otra vez la carrera por una nueva sucesión de hechos inentendibles en la (mi) vida. De esos que por más que te cabecees (hasta con la pared, pero prefiero la almohada) no logras saber el por qué, el cómo, el cuando y quizás cuantas cosas más.
Sólo *son* y ya no hay más. Puedo desvanecerme en sus brazos, huir entre copas y salir a carretear sin ganas.
Puedo dedicarle un “No te salves”, pero dudo que entienda. Y no por que sea tonto, o algo por el estilo, sino que por su forma de ser.
Y puedo pensar mil razones que no harán nada de bien. Puedo recordar mi mayor dolor y ver que todavía cuela tan hondo como nadie, y que no lo he superado. Y que cuando hablo con él todo cae y todo “delfín” quiere huir de mí.
Volver, volver, volver… al lugar donde todo comenzó.
Volver, volver, volver, con la frente marchita… como en la película de almodovar.
Ya no quiero nada en especial. Quiero paz.
Regálame un poquito?
sábado, noviembre 04, 2006
Y empezamos otra vez. (esta ves si que si)

Debería estar leyendo un tedioso texto de historia, aunque de verdad no es uno, son dos. Pero no. Aquí estoy refrescando la mente (si así puede llamarse) en estas paginas de mentira (por que no puedo tocarlas a menos que las imprima) y con este lápiz semi mágico por que si lo piensas, el producto de tu cabeza va directo a este papel imaginario sin tener que escribir con un lápiz. Sí, es verdad, es con los dedos pero no es lo mismo… Yo no veo el teclado cuando escribo así que lo que estoy pensando va directo a la pantalla. PAM. Así de instantáneo y simultaneo. (Simultaneo por que escucho a Radiohead por mientras y bajo música y hablo por msn)
Yyy esta vez si que sí comienzo. O vuelvo. O como sea.
sábado, septiembre 02, 2006
You know
No sé en que momento mi vida dio un vuelco completo. (Bueno quizás si lo sé)
La verdad es que no sé muchas cosas… los olvidos se toman mi mente de vez en cuando.
Siempre hay un “depende” o un “quizás”, y hay pocas cosas de las cuales estoy segura, o al menos creo estarlo.
Tal vez tengo demasiado que decir, y las palabras no existen para representar lo que siento.
La noche –a veces- se hace eterna. Las luces no me alcanzan, ni yo me dejo atrapar. Quisiera permanecer más de una vez en ese momento, en ese secreto, en ese silencio que comparto, en ese algo que nunca creí posible, que no veía crecer. Ahora no sé que es lo que empieza, ni cuando, o si es que terminará. Pero quiero vivirlo…
La verdad es que no sé muchas cosas… los olvidos se toman mi mente de vez en cuando.
Siempre hay un “depende” o un “quizás”, y hay pocas cosas de las cuales estoy segura, o al menos creo estarlo.
Tal vez tengo demasiado que decir, y las palabras no existen para representar lo que siento.
La noche –a veces- se hace eterna. Las luces no me alcanzan, ni yo me dejo atrapar. Quisiera permanecer más de una vez en ese momento, en ese secreto, en ese silencio que comparto, en ese algo que nunca creí posible, que no veía crecer. Ahora no sé que es lo que empieza, ni cuando, o si es que terminará. Pero quiero vivirlo…
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