
Ha pasado mucho tiempo, y el pegamento Uhu en cuadraditos (no estoy haciendo –definitivamente- propaganda) ya ha perdido su razón de ser.
Las fotos (recuerdos. Momentos inmaculados) han comenzado a caer como las hojas suicidas de Otoño. Tal vez, como estamos en esa época del año, intentan ser la falsa imitación de los árboles. Pero yo me encargare de volver cada una a su sitio oficial, no resultando su malicioso cometido.
Entre mi ropa extremadamente desordenada y el suelo, encontré una foto oscura/clara bajo mi chaleco de líneas blancas. Era mi curso. Ese mismo.
Era tan extraño ver ese recuerdo… Cuando aún todos nos veíamos cada día, y cuando no me cansaba de escuchar las tallas inútiles y demasiado graciosas como para no soltar una risa, por muy reprimida que ésta estuviera.
Julio me contó que quizás mañana nos veamos todos (casi; por que siempre falta alguien). Los he visto a varios por separado, pero de a muchos no…
Me da cierto temor verlos y sentir que algo falta, sentir que no es lo mismo, y de alguna manera arruinar esa fotografía de un recuerdo hoy deseado, un momento en el que estando con personas que tan distinto piensan a mí, con almas tan contrarias y sin una misma raíz, estando en un lugar de paredes frías y altas…que a pesar de todo eso, era un momento en el que mi corazón no podía sentirse mas a gusto, mas seguro; protegido… sin alguna preocupación -aunque la PSU se nos viniera encima, y con eso, un futuro incierto- que se sintiera presente, por la simple y sencilla razón de estar sonriendo junto a ellos…

