jajaajajajaj
creo que esto de pensar en uno hace mal.
Mientras mas piensas (cuando eres de esas personas que se guia mas por el corazon que por la mente) mas la embarras.
Dejas de lado a tus amigos, pierdes personas, tomas desiciones correctas pero que no te hacen feliz.
Es una dificil encrucijada.
Y no puedo poner acentos y eso me carga.
Se supone que es lo mejooor. Y lo que quiero?
Yaaaaaaaaaaaa. ya.
No me interesa!
Yo voy a sentir...
sábado, julio 29, 2006
jueves, julio 13, 2006

A veces las personas para lucir fuertes pueden decir cada bobería.
Pero es que cada tamaño de estupidez. No sé de donde sacan tanta imaginación para estas cosas, y no para otras. Y la mayoría de la gente, no dice esas palabras -oraciones, frases, como sea que hayan venido empaquetadas- por que sean verdad, sino que para hacer daño, y no sentirse tan vulnerables. Para sentir que ellos son más fuertes que el otro, y que permanecen un escalón más arriba que los deja relativamente “estables”.
Impulsividad se pude llamar también, a veces.
Deberían venir con un manual para saber como reaccionar frente a las sandeces que se les ocurren. O con una advertencia. MÍNIMO.
Es que de verdad que uno intenta, lo intenta… y luego de tanto tratar (comprender) el cansancio te vence.
Todos somos vulnerables de alguna manera, pero mejor ser sinceros respecto a ella, y no andar mintiendo y optando por una barrera de ira a su alrededor. Cosa que cualquiera que intente atravesarla salga lastimado solo –y ojo- solo por tratar. Es como una capa de energía (como los super Sayayin ) que te hiere, y si no estás experimentado en ellas puede hasta matarte.
Al menos yo, que también debo tener una advertencia, aunque no justamente por ser impulsiva, sino que todo lo contrario, por ser muy reflexiva, (y bueno, además como que muchas cosas me dañan más de lo normal, característica que se entiende por sensibilidad) creo que es tiempo de decir basta.
Basta…
martes, julio 11, 2006
Es este suenio..
Veo las páginas en blanco al igual que mi mente. Muchas cosas que pensar y no puedo realizarlas todas. Comprometerlas, entenderlas. Creo que hago lo correcto para mí, si es que eso significa llegar a lo que me hace feliz. Eso se supone que es lo correcto y lo esencial que cada uno debe buscar. Pero causará demasiado dolor – cuando lo haga- para mí y para terceros. Realmente espero estar tomando la decisión que corresponde. Solo sé que lo estoy haciendo con calma… eso me ayuda a continuar este camino de incertidumbres. Me apoyo en saber que estoy tranquila, y que quiero hacer las cosas bien. No equivocarme otra vez. Hacerlo por mí. De verdad que por mí…
jueves, julio 06, 2006
Alguien como tú, alguien como yo..entre soledades.
Muchas veces escribí con un final entre los dedos. Muchas veces nuestras miradas fueron las mismas. Muchas veces controlamos segundos en los que las palabras nada tenían que hacer ahí.
Todo pasó demasiado rápido para comprenderlo. Al menos eso creía, por que a decir verdad se hizo algo eterno…
Nunca pensé que aquí descubriría momentos y almas especiales-espaciales. Creí que en este mundo descontrolado de nuevos rostros no habría nadie a quien comprender. O que intentara comprenderme a mí.
Entre suaves infinitos viví otras realidades. Enseñe un poquito de mi y aprendí de ti. De él. De nosotros. No sé si comenzó en un parque, si fue en un supermercado, o si fue en las salas de la universidad, si fue entre galletas mezcladas, entre cuadernos rayados o entre colores columpiados que apuntaban al cielo…
Casi no recuerdo muy bien como fue. Pero fue.
Reías, reías y reías.
Me gustaba ir. Sin mentir, él logró que ya no me sintiera tan sola. Así que dejé mis miedos guardados en la estación del metro (solo para ir a buscarlos después), y cubrí el espacio con dibujitos cuadrados y redondos, con caricaturas poéticas en las mesas, y con un contrato infinito en materias de periódicos…
Golpes. De esos que surgen de repente sin algún aviso, que te comen de a poquito.
Así fue como después de abril, corrí a buscar mis temores al metro, el lugar donde los había abandonado, y sin tropiezos levanté la cabeza haciendo como si nada en mi vida hubiese pasado.
Se había marchado. No dijo el por qué, ni cuando volvería.
Solo lo hizo, y ya.
Fue suficiente para él, pero no para mí…
Era imposible creer que se había esfumado así… tan mágicamente como lo descubrí. Quizás fue solo una ilusión –pensé- Un holograma. Tal como él casi me convenció alguna vez, que eso era la persona que yo más amaba. Quizá a él también lo construyeron con un fin en especial. Pero no. Su alma contradictoria se había escapado de mis entendimientos, y me hizo creer que el duendecillo mágico había perdido sus encantos, que se había desvanecido finalmente entre las sombras de lo que alguna vez fue brillante y luminoso -Como mis faldas-.
Me hizo creer que todo lo vivido se resumiría a regalos inútiles pegados en mi pared o en mi cajón. A recuerdos efímeros y a dibujos – a ojos de los demás- sin sentido.
Acaso la espera no fue infinita.
Por que en un día de invierno, con frío y con sol, se volvió a aparecer por mi camino.
Cada vez que fue “pensado”, olvidaba un poquito a quien primero conocí. Por que ahora eras diferente. Lo eras. Sabes muy bien que lo eras.
Y sentí como si hubiese comenzado de nuevo. Como si el día de hoy fuera la continuación de un ayer eterno. De un ayer en el que desapareciste sin despedirte, dejándome con la incertidumbre a cuestas, muriendo con la intriga.
El pasto infinitamente verde nos hizo olvidar las responsabilidades que debíamos asumir. Corriendo los minutos sin cesar (tic tac), recordamos lo que fuimos, lo que pretendimos ser, y lo que no podíamos olvidar…
La noche en Suiza nos salvo. Por que ahí supe la razón, o tal vez no. Por que ahí te mire a los ojos y aunque dije cosas que dolieron, creo que todo fue real. Tal vez la tristeza nos visitó suavemente esa noche… pero ya sabes que siempre habrá un paradero innombrable a la mitad para conversar…
Por que no te puedo mentir; volviste. Te sentí volver.
Y no hemos cruzado el umbral. La puerta está cerrada. Y ambos sabemos que sólo podemos ver a través de la cerradura.
¿Qué ves hoy?
Todo pasó demasiado rápido para comprenderlo. Al menos eso creía, por que a decir verdad se hizo algo eterno…
Nunca pensé que aquí descubriría momentos y almas especiales-espaciales. Creí que en este mundo descontrolado de nuevos rostros no habría nadie a quien comprender. O que intentara comprenderme a mí.
Entre suaves infinitos viví otras realidades. Enseñe un poquito de mi y aprendí de ti. De él. De nosotros. No sé si comenzó en un parque, si fue en un supermercado, o si fue en las salas de la universidad, si fue entre galletas mezcladas, entre cuadernos rayados o entre colores columpiados que apuntaban al cielo…
Casi no recuerdo muy bien como fue. Pero fue.
Reías, reías y reías.
Me gustaba ir. Sin mentir, él logró que ya no me sintiera tan sola. Así que dejé mis miedos guardados en la estación del metro (solo para ir a buscarlos después), y cubrí el espacio con dibujitos cuadrados y redondos, con caricaturas poéticas en las mesas, y con un contrato infinito en materias de periódicos…
Golpes. De esos que surgen de repente sin algún aviso, que te comen de a poquito.
Así fue como después de abril, corrí a buscar mis temores al metro, el lugar donde los había abandonado, y sin tropiezos levanté la cabeza haciendo como si nada en mi vida hubiese pasado.
Se había marchado. No dijo el por qué, ni cuando volvería.
Solo lo hizo, y ya.
Fue suficiente para él, pero no para mí…
Era imposible creer que se había esfumado así… tan mágicamente como lo descubrí. Quizás fue solo una ilusión –pensé- Un holograma. Tal como él casi me convenció alguna vez, que eso era la persona que yo más amaba. Quizá a él también lo construyeron con un fin en especial. Pero no. Su alma contradictoria se había escapado de mis entendimientos, y me hizo creer que el duendecillo mágico había perdido sus encantos, que se había desvanecido finalmente entre las sombras de lo que alguna vez fue brillante y luminoso -Como mis faldas-.
Me hizo creer que todo lo vivido se resumiría a regalos inútiles pegados en mi pared o en mi cajón. A recuerdos efímeros y a dibujos – a ojos de los demás- sin sentido.
Acaso la espera no fue infinita.
Por que en un día de invierno, con frío y con sol, se volvió a aparecer por mi camino.
Cada vez que fue “pensado”, olvidaba un poquito a quien primero conocí. Por que ahora eras diferente. Lo eras. Sabes muy bien que lo eras.
Y sentí como si hubiese comenzado de nuevo. Como si el día de hoy fuera la continuación de un ayer eterno. De un ayer en el que desapareciste sin despedirte, dejándome con la incertidumbre a cuestas, muriendo con la intriga.
El pasto infinitamente verde nos hizo olvidar las responsabilidades que debíamos asumir. Corriendo los minutos sin cesar (tic tac), recordamos lo que fuimos, lo que pretendimos ser, y lo que no podíamos olvidar…
La noche en Suiza nos salvo. Por que ahí supe la razón, o tal vez no. Por que ahí te mire a los ojos y aunque dije cosas que dolieron, creo que todo fue real. Tal vez la tristeza nos visitó suavemente esa noche… pero ya sabes que siempre habrá un paradero innombrable a la mitad para conversar…
Por que no te puedo mentir; volviste. Te sentí volver.
Y no hemos cruzado el umbral. La puerta está cerrada. Y ambos sabemos que sólo podemos ver a través de la cerradura.
¿Qué ves hoy?
lunes, julio 03, 2006
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
