jueves, noviembre 09, 2006


Y ha comenzado otra vez la carrera por una nueva sucesión de hechos inentendibles en la (mi) vida. De esos que por más que te cabecees (hasta con la pared, pero prefiero la almohada) no logras saber el por qué, el cómo, el cuando y quizás cuantas cosas más.
Sólo *son* y ya no hay más. Puedo desvanecerme en sus brazos, huir entre copas y salir a carretear sin ganas.
Puedo dedicarle un “No te salves”, pero dudo que entienda. Y no por que sea tonto, o algo por el estilo, sino que por su forma de ser.
Y puedo pensar mil razones que no harán nada de bien. Puedo recordar mi mayor dolor y ver que todavía cuela tan hondo como nadie, y que no lo he superado. Y que cuando hablo con él todo cae y todo “delfín” quiere huir de mí.
Volver, volver, volver… al lugar donde todo comenzó.
Volver, volver, volver, con la frente marchita… como en la película de almodovar.
Ya no quiero nada en especial. Quiero paz.

Regálame un poquito?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ni se te ocurrá hacer lo que vas a hacer, tengo el presentimiento que si estuviera en tu lugar, haría lo que te estoy prohibiendo, así que, como no estoy en tu cuerpo, te lo digo, porque quiero que tengas Paz.

Un abrazo, Macarena.
¿No te has olvidado de la fe, cierto?

Mario.

CaMi* dijo...

Paz...

Lo mas deseado e este mundo.
Sabes donde conseguirla?
Porque a mi hace rato que se me perdio.


Uf!
Macarena!
Cuando encontraremos eso tan soñado?


Te adoro.


CaMi*

valeria desastre dijo...

te misseo
te ectraño