martes, abril 10, 2007

La importancia de una lámpara de velador


Puede ser una lámpara antigua, de esas que valen menos de 5 lucas,una que te hayan regalado para navidad hace como mil años o de las típicas que se ven en el homecenter.
Sea como sea y de donde provenga, son ultra necesarias. Se apaga la luz gigantosa de arriba y prendes la pequeña. Es como decir que te vas a acostar luego pero NO, aún sigues vivo en la batalla contra el sueño. La luz está encendida y sacas tus fotocopias, tus libros, lo que sea que tengas que estudiar o leer para el día que sigue. Es fácil de usar, regularmente es un botón llamado interruptor que está incertado en el mismo artefacto o en el cable que da al enchufe, lo que le da vida.
La mía era blanca. Nunca le pusé nombre como suelo hacer con muchas cosas cotidianas y de mi vida, quizás debí darle una identificación para que no muriera como N.N. Tiene en un fierrito colgado a Victor, un semi peluche que no sé si es conejo u otro animal, uno de esos que venden en unas tiendas llenas de peluches ultra baratos en Irarrazabal. También mi pobre lámpara tiene un collar pascuence hecho con papel crepé que se lo robé a la Vale una vez cuando ya me había cambiado de colegio. Puff que tiene historia.
En fin. La cosa es que un día toqué el interruptor y pum que no prende. ¿Qué se ha creído esta barsa?. Y no. No era el enchufe que estaba mal puesto ni nada estrafalario que interrumpiera la corriente. Su hora había llegado y ni adiós me dijo. Mínimo un apagón delicado, suavecito para que yo me quedara dormida con ella. Me abandono así sin decir nada, y la testigo de tantas lecturas, secretos y escritos en ese cuaderno que nadie lee...se me fue.
Ahora no me queda otra que levantarme antes de dormir para ir a apagar la luz grande. Mucho gasto de energía. Quisiera tener un control remoto para apagarla desde mi cama, por que otra lámpara de velador.. no lo sé.